
Arquitecto egresado de la Universidad Simón Bolívar en 1980, Zajac incorporó tempranamente una lógica estructural y constructiva a su pensamiento visual. Paralelamente, profundizó su formación artística en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, donde realizó estudios de dibujo y creatividad orientada. A partir de finales de la década de 1980 se vinculó de manera decisiva con las artes gráficas, iniciándose en el grabado a través de un taller dictado por Gazniella Pagazani en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Posteriormente amplió su práctica en el Taller Huella, especializándose en colografía, y en el Taller de Artistas Gráficos Asociados (TAGA), donde desarrolló experiencias de grabado experimental.
Desde sus primeras incursiones en el grabado, Zajac se interesó por la experimentación material y por la creación de superficies complejas, en las que el color, la textura y la estructura adquieren un protagonismo fundamental. Este enfoque quedó evidenciado en obras como Serie negra y Serie amarilla, premiadas en 1989 en el XLVII Salón Arturo Michelena, donde el artista presentó composiciones de carácter geométrico construidas a partir de variaciones cromáticas y del uso innovador de materiales no convencionales.
A partir de la década de 1990, su trabajo pictórico adquirió mayor presencia, manteniendo un diálogo constante con el dibujo y el grabado. Conceptualmente, la obra de Zajac se articula en torno a un universo simbólico donde la figura humana aparece de manera esquemática, fragmentada o insinuada, integrada a estructuras compositivas de orden constructivo. Estas figuras no se presentan como retratos individuales, sino como signos, huellas o presencias que remiten a sistemas de conocimiento, mitologías personales y referencias históricas reinterpretadas desde una sensibilidad contemporánea.
En 1992 fue cofundador del Taller Gráfico Durero, junto a Félix Yadarola y Félix Moschiano, espacio dedicado a la investigación y producción gráfica que contribuyó de manera significativa al desarrollo del grabado contemporáneo en Venezuela. Desde 1994, Zajac profundizó también su trabajo en el dibujo figurativo, elaborando piezas de gran precisión técnica que remiten a la ilustración científica o pseudocientífica. Series como Proyectos ecológicos evidencian un acercamiento minucioso a la representación de especies, cuerpos y objetos, no exento de ironía y humor fantástico, como se observa en obras premiadas como Peces y Apis mellifera (1995).
A finales de los años noventa inició una colaboración artística continua con el pintor Harry Schuster. Este diálogo ha dado lugar a proyectos expositivos conjuntos en los que ambas poéticas se articulan sin diluir sus identidades. Mientras Schuster revisita la tradición pictórica, especialmente la iconografía religiosa, Zajac reinterpreta estas imágenes desde otra capa visual, generando un juego de superposiciones, citas y relecturas que problematizan la noción de originalidad y memoria en la pintura contemporánea.
La obra de Gustavo Zajac ha sido exhibida en museos y galerías de Venezuela y del ámbito internacional, y forma parte de colecciones públicas y privadas. En años recientes, su producción ha abordado temas como la migración, el desplazamiento y la metáfora del “camino al dorado”, integrando referencias históricas y simbólicas en un cuerpo de obras donde el dibujo se transforma en pintura y la imagen adquiere una dimensión narrativa y reflexiva.



