
En un ecosistema visual atravesado por la hiperproducción de imágenes, la práctica de Canaem Briceño se posiciona en un lugar liminal donde el error deja de ser anomalía para convertirse en lenguaje. Su trabajo propone una lectura de lo digital no como extensión técnica, sino como territorio ontológico: un espacio donde la falla revela estructuras ocultas de la imagen y del tiempo.
Nacido en Barcelona (1993), Briceño desarrolla una práctica autodidacta que transita entre la pintura, el dibujo, el glitch art y la instalación. Este desplazamiento entre medios no responde a una lógica de expansión formal, sino a la necesidad de tensionar los límites entre la materialidad tradicional y los procesos computacionales. Su obra emerge precisamente en esa fricción: en la intersección entre lo físico y lo codificado.
Su investigación se centra en la ontología del error, entendiendo el glitch no como accidente, sino como manifestación primaria de un sistema en crisis. En este sentido, su producción se inscribe dentro de una tradición del arte digital que explora las interrupciones, los fallos y las distorsiones como formas de subversión estética y crítica. El error, en su práctica, no corrige: revela.
A través de composiciones que oscilan entre lo abstracto y lo procesual, Briceño construye superficies donde la imagen parece descomponerse en tiempo real. Estas operaciones sugieren una relación directa con la entropía: un estado donde el orden no desaparece, sino que se reorganiza bajo otras lógicas. En este contexto, lo impredecible se convierte en un principio organizador, un sistema alternativo capaz de producir nuevas armonías.
Su obra propone así una reflexión sobre la naturaleza de lo real en la era digital. La temporalidad de la materia —tradicionalmente estable— se enfrenta a la volatilidad de la información, generando un campo donde ambas dimensiones colapsan y se reconfiguran. Lo visible se vuelve inestable; lo estable, transitorio.
Con una práctica activa desde 2010 y presencia en exposiciones nacionales, incluyendo su paso por el M.A.C.C.A.R. en 2023, Briceño ha consolidado un cuerpo de trabajo que dialoga tanto con la tradición plástica como con las lógicas de la cultura digital contemporánea. Su colaboración con plataformas tecnológicas y espacios culturales refuerza esta doble pertenencia: artista y productor dentro de un mismo sistema expandido.
En la obra de Canaem Briceño, el error no es una ruptura, sino una apertura. Allí donde el sistema falla, la imagen encuentra nuevas formas de existir. Su trabajo insiste en que, dentro del ruido, también hay estructura —y que es precisamente en esa inestabilidad donde se hace visible otra forma de orden.
Mostrando los 13 resultadosOrdenado por los últimos













