Gregorio Boscán nació en La Cañada de Urdaneta, estado Zulia, en 1957. Desde muy joven mostró inclinaciones artísticas que lo llevaron a formarse en la Escuela de Artes Plásticas “Julio Árraga” de Maracaibo, donde obtuvo el título de Bachiller en Artes Plásticas en 1977. Posteriormente, se graduó como arquitecto en la Universidad Rafael Urdaneta y complementó su formación con estudios en Museología en la Universidad Católica Cecilio Acosta. Su curiosidad lo impulsó a realizar cursos en áreas tan diversas como diseño, orfebrería, moda, escenografía, cine y fotografía, consolidando una visión integral del arte.

Con más de cuatro décadas dedicadas a la creación, Boscán es uno de los artistas más representativos del arte contemporáneo venezolano. Su obra ha sido exhibida en museos y galerías de Venezuela, Estados Unidos, Italia y México, incluyendo espacios emblemáticos como el Museo de Bellas Artes, el Museo Alejandro Otero y el Centro de Bellas Artes de Maracaibo. Ha participado en ferias internacionales como la Feria del Mueble en Milán y ha recibido importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Artes Visuales “Arturo Michelena” (2008), el Premio de Escultura “Lía Bermúdez” y el Grammy Latino en 2011 por su aporte cultural.

La obra de Gregorio Boscán se caracteriza por su espíritu multidisciplinario: pintura, escultura, instalaciones, intervenciones urbanas, videoarte, teatro abstracto y performance son parte de su lenguaje creativo. Su estilo se inscribe en el expresionismo abstracto, con una marcada influencia de la naturaleza y la memoria. El Lago de Maracaibo, símbolo de identidad zuliana, es un elemento recurrente en su trabajo, utilizado como metáfora de vida, transformación y denuncia ecológica. Series como Agua de Metales, Agua de Lago y Agua de Ocres y Lemna revelan su exploración del color, la textura y la luz, creando composiciones que evocan cascadas y paisajes acuáticos, donde el agua se convierte en protagonista y vehículo de reflexión ambiental.

Desde sus primeras incursiones en la pintura hasta sus más recientes instalaciones, la obra de Boscán ha evolucionado hacia una propuesta cada vez más conceptual y comprometida. En sus inicios, predominaban las composiciones pictóricas cargadas de gestualidad y color; con el tiempo, incorporó materiales mixtos, madera y metal, para dar vida a esculturas e instalaciones que dialogan con el espacio y el espectador. Su performance El Lago de Maracaibo, presentado en el Salón Michelena, marcó un hito en su carrera al combinar arte y activismo ecológico. Más recientemente, exposiciones como Aguas Pretéritas y Aguas Urbanas consolidan su discurso sobre la relación entre humanidad y naturaleza, integrando elementos visuales y sonoros para generar experiencias sensoriales.


Además de su producción artística, Gregorio Boscán ha desempeñado un papel fundamental en la promoción del arte contemporáneo en Venezuela. Como director del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL), ha impulsado proyectos innovadores, programas educativos y exposiciones que fortalecen la identidad cultural zuliana y fomentan la democratización del arte. Su visión estratégica ha permitido recuperar el protagonismo del museo como espacio de encuentro entre artistas, instituciones y comunidad. Boscán concibe el arte como una herramienta de transformación social, capaz de generar conciencia y diálogo en torno a temas como la ecología, la memoria y la diversidad cultural.