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Su obra se articula en torno a la exploración del rostro y la intimidad. Szinetar convirtió el autorretrato en un acto compartido: en Frente al Espejo, se fotografía junto a personalidades como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Jorge Luis Borges, en un espacio cotidiano como el baño, despojando a las figuras públicas de solemnidad y llevándolas a un terreno lúdico y humano.
Más adelante, series como Caracas Postcards revelan su interés por la ciudad y el silencio urbano, mientras que proyectos recientes como Cuerpo de Exilio abordan la diáspora y la memoria desde una perspectiva poética y política. [correocultural.com], [theobjective.com], [aecid.es]
La fotografía de Fidel Castro por Vasco Szinetar
La célebre fotografía de Fidel Castro realizada por Vasco Szinetar es una de las imágenes más emblemáticas del retrato político latinoamericano. Aunque Szinetar es ampliamente reconocido por su serie Frente al Espejo, esta foto en particular ocupa un lugar especial en su obra por su espontaneidad, su potencia simbólica y su carga histórica.
La fotografía fue tomada en 1989, durante la segunda toma de posesión de Carlos Andrés Pérez en el Teatro Teresa Carreño. Ese día, las figuras políticas más influyentes del continente estaban reunidas, y Fidel Castro se encontraba entre los invitados más mediáticos.
Szinetar estaba ubicado en un balcón elevado del teatro, lo que le daba un ángulo privilegiado pero distante. Para llamar la atención del líder cubano —y fiel a su espíritu irreverente— el fotógrafo gritó simplemente:
“¡Fidel!”
Contra todo pronóstico, el líder cubano volteó inmediatamente hacia él. Ese instante fugaz, acompañado de una luz directa que iluminó el rostro de Castro con fuerza dramática, fue suficiente para que Szinetar hiciera un solo disparo.
Ese clic quedó registrado como una imagen poderosa: Fidel a media vuelta, mirando hacia arriba, con un gesto serio y vigilante. No fue una sesión planificada ni un retrato formal. Fue un momento robado al flujo de la historia.
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