Karim Borjas (Caracas, 1959) es una figura singular en el arte contemporáneo venezolano, cuya trayectoria se ha desarrollado entre Venezuela y Francia, donde reside desde 1983. Pintor, escultor y grabador, Borjas ha construido una obra profundamente introspectiva, marcada por el gesto pictórico, la escritura fragmentada y la evocación de la memoria como materia plástica.

Formado inicialmente en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas de Caracas, y posteriormente en la École Nationale Supérieure de Expression Plastique de Besançon y la Universidad París VIII, Borjas ha transitado por diversas técnicas y medios, desde el grabado hasta la instalación. Su obra se caracteriza por una constante exploración de la materia pictórica, donde el collage, la textura y el trazo gestual se entrelazan con signos, grafías y elementos que remiten a una arqueología personal y colectiva.

Influenciado por el expresionismo abstracto y el informalismo, Borjas se aleja de la figuración para adentrarse en un lenguaje visual donde el soporte mismo —a veces pergaminos, cueros o superficies intervenidas— se convierte en territorio simbólico. Sus piezas no buscan representar, sino convocar: son estratos de tiempo, capas de historia sedimentada, donde la pintura se convierte en escritura y la escritura en huella.

En obras como L’Envol, dedicada a Gabriel García Márquez, Borjas establece un diálogo entre literatura y arte, entre lo mítico y lo íntimo. Compuesta por catorce imágenes fotográficas sobre papel de acuarela, esta instalación no solo homenajea al Nobel colombiano, sino que encarna una filosofía de resiliencia: “Uno siempre puede volver a emprender el vuelo”, afirma el artista, quien concibe el arte como energía vital, como posibilidad de recomenzar.

Su trabajo ha sido reconocido con premios como el Charles Oulmont de la Fondation de France y ha sido exhibido en ferias internacionales y espacios institucionales en Europa y América Latina. En cada obra, Borjas propone una poética del fragmento, donde el trazo obsesivo y la materia pictórica se convierten en testimonio de lo vivido, lo recordado y lo imaginado.

Karim Borjas no solo es un artista visual, sino también un curador y pensador del arte, cuya práctica se nutre de la reflexión constante sobre el tiempo, el cuerpo y la memoria. Su obra invita a mirar más allá de la superficie, a leer en los signos y texturas una narrativa que, aunque personal, resuena en lo colectivo. En un contexto como el venezolano, marcado por rupturas y desplazamientos, su propuesta adquiere una dimensión profundamente simbólica: la del arte como vuelo, como persistencia, como gesto que permanece.